…Y yo que esperaba una nevada de comentarios sobre la nevada… El domingo, a la hora en que en el Aljarafe empezó a “copear” sin cuajo, yo iba alejándome de la zona elegida por el cielo. Me llamaron por teléfono para narrarme el blancor que se le estaba viniendo encima a la sierra de Huelva, para contar el “desplume” celestial en zonas donde no “nieva” más que azahar. Si perdono mi ausencia de estos sitios es porque no cuajó. Yo tengo intactas las postales que fotografiaron mis tres años. ¿Es que nadie va a contarnos cómo ha vivido el ensayo de nevada en la tierra donde el algodón nieva en los brazos del verano?
Sobre el autor
Nací en Aznalcázar, viví en Gines y en Sevilla. Volví a Aznalcázar, hace catorce años, buscando la querencia del paisaje: era incapaz de vivir sin mirar, andar y sentir el campo diariamente.-
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Si, nevo y la nevada fue de 10 de la mañana a 14:00 de la tarde, era intermitente pero en Olivares acabó cuajando y lo más bonito de todo, todo el mundo en la calle, la plaza nevada y llena de gente alegre de que estaban viendo algo que sólo hemos visto en fotos ( en el 54 ). No ha sido grande, pero muchas de las personas que viven en mi pueblo han visto por primera vez caer esos copos de nive.
En honor a la verdad hace mucho frío, pero era una delicia ver a la gente de mi pueblo en la plaza con los niños y haciendose fotos.
Maravilla de domingo gracias a algo tan poco visto por el aljarafe como la nieve.
un saludo a todos
Pues lo siento, pero a penas vi caer algún copo desde mi ventana en Mairena, del Aljarafe, que en la del Alcor dicen que si que cayó. Podría confundirse con un granizo, con un agua nieve. Frío si que hacía.
Sé que mi gente de Granada hoy no puede ni salir a la calle, y que mi vecina del año pasado dice que no puede llegar a Jaén a trabajar.
A mi la nieve me pone algo triste, igual que las tormenas me dan miedo. Sensibiliades atmosféricas.
Abrigaros Tribu…besitos a todos…¿Casero cómo nevó a tus tres años?
Antonio, en Sevilla ciudad yo ví a eso de las nueve de la mañana que caían una especie de granizos pequeñísimos, que se deshacían con mucha rapidez; mayor de la habitual. Quizá fuera eso que se llama agua nieve. Así que sigo cómo siempre. He visto la nieve pero jamás he visto nevar. Tampoco he tenido un empeño especial en hacerlo. Viví dos años en Granada y no nevó más que en la Sierra, y nunca coincidí con las nevadas.
Por cierto, lo que se comentaba acerca del frío húmedo de Sevilla yo no he tenido esas experiencias. En Granada, en Madrid y en Salamanca hace un frío que corta, si no llevo una bufanda que tape mi nariz y mi boca me duele hasta la garganta. Así que, yo no comparto esa opinión. El calor es otra cosa. Prefiero 40 grados en Sevilla a 35 en cualquier ciudad costera, porque en estas últimas el calor es muy húmedo y se soporta peor.
Y, contestando a Rocío. No pretendo echarme tierra encima. Me puse de ejemplo. Somos un grupo muy grande de desconocidos que seguramente no tengamos las mismas costumbres ni nos comportemos igual, lo cual pone muy fácil que se produzca más de una desilusión. Porque todos tenemos un comportamiento esterotipado, impuesto por nuestra propia educación, nuestro carácter y nuestra forma de entender las relaciones interhumanas. Y cómo no somos caramelos que a todos gustan…
En fin, que no estoy predispuesta a una comida de hermandad. Otra cosa bien distinta es conocer puntualmente a alguien porque se den las condiciones propicias para eso.
Concha, espero que la mejoría siga a mayor ritmo. Mariquilla deseo tener noticias buenas. Luismatorme, lo mismo; que lo de tu padre sea una entrada y una salida estupenda.
Besos para todos.
De cómo, un afamado profesor, acaba las diapositivas de apoyo de una lección magistral sobre un intrincado tema de una dura asignatura médica:
“NI UN DÍA SIN POESÍA”
(Sin poesía, un médico podrá conocer la enfermedad, pero no a su paciente)
Adolescencia (Juan Ramón Jiménez)
En el balcón, un instante
nos quedamos los dos solos.
Desde la dulce mañana
de aquel día, éramos novios.
-El paisaje soñoliento
dormía sus vagos tonos,
bajo el cielo gris y rosa
del crepúsculo de otoño
-Le dije que iba a besarla;
bajó, serena, los ojos
y me ofreció sus mejillas
como quien pierde un tesoro.
-Caían las hojas muertas
en el jardín silencioso,
y en el aire erraba aún
un perfume de heliotropos
- No se atrevía a mirarme;
le dije que eramos novios,
… y las lágrimas rodaron
de sus ojos melancólicos
Al final de la diapositiva, en un recuadro se lee: Juan Ramón Jiménez: Nació en Moguer (Huelva), en 1981 (es una errata, evidentemente); murió en San Juan de Puerto Rico en 1958. Captó como nadie el lirismo de la naturaleza y las vibraciones del amor. Fue un neurasténico toda su vida, pero vivió largo. Recibió el Premio Nobel de Literatura. ¿Quién no recuerda a Platero, peludo y suave?. Cuando recibió el premio Nobel, la prensa mundial comentó que se le había otorgado por sus ”conversaciones con un burro”
No hay que preguntarse que tiene que ver la poesía con la Medicina. Él lo explica escueta y claramente al principio de la diapositiva.
La Medicina, aunque parezca mentira, es probablemente la ciencia que más humanistas ha dado. Quizá porque se mueve en la fina línea que separa lo más científico de lo más humano.
Gracias, mis queridos Viejecito, Respondona, Concha, Mayte, Yamayor, Esther, Nita, Rocío (por tantas cosas, que tu bien sabes), Mandela ( que no dejas de de nombrarme en todos tus post ) , por tantos ofrecimientos, buenos deseos y cariño
Perdonadme si he omitido a alguno.
Podría contar muchas cosas, pero solo me salen cosas tristes, aunque lógicamente para mí lo de mi niña es lo más grande, estoy segura que la vida de cada uno vosotros tiene o ha tenido ya su ración particular de penas.
Salud, trabajo y gente que os quiera es lo que os deseo
Os quiero
…. Y por supuesto por vuestras oraciones al Dios en el que cada uno crea
Querido Antonio:
Sí señor: en Lora del Río cayó una buena nevada (comparada con la que suele caer no puedo calificarla de otro modo) durante una horita. Y llegó a cuajar durante un rato. Mi coche parecía que estaba en una calle de Vitoria. Es la primera vez en mi vida que veo nevar.
Luego, cuando ya pasó todo, cogí el coche para ir desde Lora a San José de la Rinconada. Tranquilito, que iba con mis niños. Todos los campos estaban blancos. Mi padre parecía un niño chico: el patio, la azotea…mi madre protestando porque se podía resbalar…dando vueltas y diciéndonos que se veía toda la sierra nevada.
¿Nieve en el norte? ¡Venga ya…!
Abrazos a toda la tribu.
¡Qué día más bonito se ha quedado! Estoy en mi terraza, al solecito, leyendo…brilla el sol, resplandecen las plantas, y las gotitas de agua que han quedado en las ventanas tienen pequeños arcoiris. Es verdad que estoy abrigaita.
¡Me encanta el sol! En mi casa a este sol se le llama el sol de los viejos, supongo que porque en seguida la gente mayor (y yo) toma posiciones en los bancos de los parques soleados a calentarse los huesos que decía una “aguelita” que yo tenía medio adoptada.
Besos para todos, Casero…¡que voz mas bonita tienes hijo!
Tras mi primera incursión, casi por casualidad, en la tribu, veo que sois casi una familia. Os preguntais por la salud y la de vuestros allegados, tratais de daros ánimos en estos tiempos difíciles, conoceis santos y cumpleaños, etc.
Me parece algo estupendo aunque raro: un grupo de gentes que se conocen más o menos bien por dentro y totalmente desconocidos por fuera. Me explico ( mal pero lo intento); vais conociendo como piensa cada cual en muchos aspectos de la vida, incluso defectos , virtudes y anhelos y podeis cruzaros mil veces por la calle sin reconoceros. Podeis (podemos) llegar a ser unos completos desconocidos que saben todo los unos de los otros. Maravillas de la técnica. Internet lo hace posible. Ahora el Sr. Barbeito propone ser él quien nos conozca a todos por fuera, eso es ventaja,mejor todos iguales, aunque tambien es cierto que todos conocemos su imagen y entonces es él quien está en desventaja. Qué complicado parece todo…
En cuanto a la nieve, ayer nos visitó en mi pueblo. Hacía más de 50 años que no venía y el pueblo entero se echó a la calle. La Plaza del Ayuntamiento se llenó de chiquillos de todas las edades ( de cero a setentaytantos). Todos nos tirabamos fotos y bolas como locos, incluso hicimos un proyecto de muñeco de nieve. Durante unas horas el pueblo se dedicó a jugar. Los más mayores hablaban de “la otra vez”, de lo que recordaban y de lo pequeños que eran entonces. Veíamos caer los copos despacio, zizagueando majestuosos hasta posarse suavemente en el suelo,y una vez allí unirse entre ellos para formar una alfombra blanca y resbaladiza que tapó adoquines y baldosas. Eran enormes y suaves, y duraban en las manos el tiempo suficiente para apreciar su belleza. No quería ponerme cursi, pero no sé otra forma de contároslo. Todos habíamos visto fotos de la anterior nevada y eran en blanco y negro. Ahora que las tenemos en color, éste solo está en las ropas. La imagen de la nieve sigue siendo en blanco y blanco, sobre fondo blanco.
Para un pueblo que se apellida “del Río” en Sevilla, el espectáculo que nos dió ayer la naturaleza no tiene precio. No sé si volveremos a verlo, pero si que no lo olvidaremos. Ayer y hoy no hacemos más que salir en la tele y yo no me canso de mirarlo.
Uno cero, cero uno
y del año 2010
se recordará seguro
por lo que ahora os diré.
Y es que ayer nevó en Sevilla
y no es que suela ocurrir
que la nieve haga visitas
por estas tierras de aquí.
Hacía cincuenta años
que no nevaba en Sevilla,
hacía cincuenta años
(o al menos eso decían).
“Cuando yo era muy pequeña
ví que nevaba en Sevilla”
“Mamá, pareces la abuela
con los cuentos de la China”.
Y es mucho tiempo pasado
para que esto se repita,
Porque los cuarenta grados
son nuestra especialidad
pero ver los cielos blancos
no es lo más habitual.
Ayer se vieron estampas
dignas ya de recordar,
todo el mundo se llamaba
para poderse avisar:
“Está nevando, ¿lo has visto?”
“¿Nevando dónde? ¿Qué dices?
“En Sevilla mismo, niño”.
“Anda ya, no me vaciles”.
“¡Asómate a la ventana!”
“¡Mira, mira, mira un copo!
“No te digo, ¡una pasada!”.
“Y allí, mira, mira otro”.
“Trae a los niños que lo vean”
“Que los lleve a dónde, dime”
“Pués tráetelos a Castilleja
o te los subes a Gines
porque es que aquí sí que nieva…
veniros que esto es un flipe”.
“Cojo el coche y salgo ya,
enciende la chimenea
que parece Navidad”.
“Mira mi madre y mi abuela.
¡Niñas, dejar de saltar!
A ver si os partís la cadera…”
La gente que se detiene
en mitad de la calzada
para tirarse la nieve
cual si fuera una batalla.
¡Qué peligro esos andenes
con la gente allí parada!.
Todos con cámara en mano
retratando la experiencia
para dentro de unos años
poder tener evidencias
(las imágenes tomadas)
y no quedarse así a medias
al relatar la nevada.
Es verdad que no cuajó
dentro de la ciudad,
es verdad que no duró
una hora ‘mal contá’…
pero es verdad que nevó
y se puede demostrar.
Para completar lo de antes os diré que aquí si disfrutamos de esas hermosísimas imágenes de los tejados y edificios cubiertos de nieve, de naranjos de copas blancas sin azahar, de jardines cubiertos de una capa blanca y brillante que doblaba las ramas más delgadas. Yo aún no he visto las fotos pero sé que serán preciosas.
Un saludo para todos y, a los que no lo vieron, lo siento, fue algo maravilloso.
Pues en Bormujos nevo pero no cuajo, al llegar al suelo se derretía, pero eran copos grandecitos.
En mi pueblo sí nevo bastante, pero me lo perdí, he estado todo el finde malita en casa y no pude ir. Que coraje me dio, aunque pude verlo en telecinco añoche que salio. Ya veré las fotos que ha hecho la family.
Lo que comentais del frío, yo estoy con Respondona, puede que aquí haya más humedad pero el frío del norte es horrible. Yo los días de más frío de mi vida los recuerdo en Burgos y León.Esas piedras que yo creo que emiten frío. Yo no soporto el aguardiente y me tuve que tomar un chupito de orujo pa entrar en calor.Eso es invierno, aqui en un par de días nos sobran las bufandas.
Besitoss
Que le he dado al intro sin querer.
Lo de la quedada podíamos organizarlo como dice Mandela, conmigo podeis contar. Y que más da como seamos físicamente cada uno, lo que importa es la persona no el envoltorio, no se puede ser tan superficial. Si yo os considero como amigos no me importa como vistais, que os sobren kilos, que tengais las puntas abiertas…la sociedad impone lo que nosotros queramos, que esto no es un casting para supermodelos.
Besoss
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Yo recuerdo la nevada del año 1954, ese día nació mi prima Carmen, la hija de mi tío Agustín ¿Te acuerdas algo Antonio?, tu eras aún pequeño, yo contaba con tan solo 8 años, pero recuerdo cómo jugábamos en el patinillo de mi abuela Dolores.
Paradojas de la vida: Yo venía de Granada de pasar el fin de semana. El Viernes a eso de las 13 horas llego a Prado Llanos (Sierra Nevada) sin necesidad de cadenas y co nieves hasta las cejas, me volví de Sierra Nevada sin ver nevar y me hospedé durante las noches del Viernes y el Sábado en Granada capital (mucho frío pero de nevar nanai de la china). El domingo decido venirme para Sevilla a eso de las 10:30 horas y cuando llego a la altura de Osuna me empieza a caer agua-nieve. Conforme me voy acercando a Sevilla aprecio que el mercurio no se ha movido desde Granada (OºC), es decir, ni frío ni calor (y una leche). Cual fue mi sorpresa que cuando aterrizo por la entrada de Gines empiezo a apreciar los primeros copos de nieves. Una vez que llego a mi casa en Espartinas tuve la gran suerte de ver nevar durante al menos media hora y realmente es algo digno de ver.
Al final llegué a la conclusión de que me tenía que haber quedado en casita con el chándal puesto y no sólo hubiera visto nevar sino también que me hubiera quedado con el bolsillo menos canino ya que me hubiera ahorrado hoteles, gasolina, comidas etc..
Un fuerte abrazo D. Antonio y suerte en el Maestranza.
Aquí en Villamanrique de la Condesa hizo un amago de nevada a eso de las diez y pico de la mañana; por la ventana se intuía caer pequeños granitos, como si fuese granizo pero diminuto…en los cristales de los coches sí que se notó algo esa nieve que caía. Pero no como por otros pueblos del Aljarafe…aquí estamos más pendientes de la carretera que une Villamanrique con El Rocío, que el temporal ha logrado lo que muchos andaba pretendiendo desde hace muchos años. Perdonad que deje este comentario aquí. Pero es lo que ahora mismo me preocupa a mí y a mis paisanos, como supongo que a muchos otros que tienen en la carretera de la fresa la manera de acceder a los tajos que tan excasos andan en estos días. Solución a la vista, por lo que dicen, va a haberla pero sin fecha. En ello estamos: concienciando a la opinión pública para que su corte no se exceda en el tiempo más de la cuenta.
Porque los políticos, todos, donde dije digo resulta luego ser Diego…
Bueno, eso, perdón por esto. Es lo que me sale ahora.
Pues aquí por Dos Hermanas un poco de aguanieve, y mucho frío.
Sí recuerdo mi primera nevada en la Tribu, tenía yo seis años y como todos los niños, yo me puse a jugar con la nieve en el patio de mi abuela Dolores, no se el tiempo que estuve jugando pero si recuerdo que me entró la ‘risa’. También ese mismo día de la nevada, nació mi prima Carmen, la de mi tío Agustín el de Perea.
Saludos a la Tribu.
Hola Antonio. En Bollullos de la Mitación sólo se dejó ver algo de agua-nieve. Sin embargo, estuve en el gimnasio en Umbrete por la mañana, y a eso de la una del mediodía, cayó una buena nevada, de la que todos los pseudodeportistas pudimos disfrutar a través de los enormes ventanales del edificio. Lo de cuajar… como que no.
Un fuerte abrazo.
Buenas a tod@s. Pues en mi pueblo (la algaba) fueron tambien apenas unos copos los que cayeron pero en la calle se sentía jaleo, alegría. Y es que más que ver la nieve o lo que fuere aquello, creo que la novedad era ver Tu Calle teñirse de blanco…
Un abrazo.
Pues sí en Cáceres cuajó y cubrió de un manto blanco la ciudad. Preciosa, pero intransitable. Durante 4 horas y media nevó sin parar. Cámara de fotos en mano, recorrimos el centro para inmortalizar lo que posiblemente tardemos años en volver a ver. Los de aquí comentan que hacía 23 años no había una nevada igual.
Los niños del barrio, sin pensarlo dos veces limpiaban con sus manos la nieve de los coches para tirarse bolas los unos contra los otros mientras sus padres inmortalizaban el momento.
Para mí, al contrario que para Rocío, la sensibilidad atmosférica a fenómenos como lluvia, tormentas y en este caso, la nieve, me transmiten bienestar…al contrario me pasa con el cambio de horario cuando llega la primavera, soy ave nocturna… ¡rarita que es una!.
En el fondo, ayer fue para mí un día rarito, triste e imprevisible, por otras circunstancias, aunque no cercanas. Hoy cuando llegué al trabajo, tenía cual paliza; como si este fin de semana no hubiera descansado nada, quizás por haber pasado una noche atípica, pensando en si la nieve me dejaría hoy hacer con normalidad los 70 km que hago a diario, no ha habido problema tenían limpia la autovía.
Yamayor, ¿dónde está hoy?. Como ve rompo con esa responsabilidad, pero esta “tribuadicción” ha hecho que sustituya ese ratito de ver tv entre la cena y la hora de dormir, por estar en esta casa. Habrá días que no se pueda…
Un saludo a todos.
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pues sí, antonio, en Gines también nevó. A mí me pilló en el Pabellón Cubierto, viendo un partido de baloncesto (mi pasión)… alguien entró de la calle gritando que estaba nevando y todos los que estabamos en la grada salimos corriendo para verla. Fue muy divertido!!! los pobres jugadores se quedaron solos!!! Después llamé a mis hijos a los que prometí que le llevaría un poco de nieve a nuestro piso. Cumplí mi promesa y mi hijo mayor lo recibió su pequeño trozo de nieve “caída del cielo” como el mayor tesoro del mundo. Qué fácil es contentar a un niño de 5 años!.
Un saludo desde tu otro pueblo, Gines.
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Mariquilla…no des las gracias mujer, por educaíta que estés.
Lo único que acabaremos pidiéndote todos es que dejes el ex- que es muy feo, las cosas que empiezan por ex- no suelen ser bonitas: ex-novio, ex-marido, ex-militar…son como pequeños fracasos y vamos..¡con todo lo que te queda a ti de triunfar! Mil besitos guapa!!
Amaya, Efi, la poesía que mandaste para mi hija ya está colgada de un mural en su colegio. Mil gracias.
Yamayor…¿estás perdido?
Lo siento pero a mi lo del tiempo es que no me dá para más.
Muchos besitos a todos
En el 54 , un servidor era un real mozo de ocho años. La nevada fue una de los grandes hitos de mi niñez. Hace poco, en la necrológica que escribí para un amigo de siempre, el primero en irse de un grupo muy unido, la recordé.
Tal vez lo que viene a continuación sea ’spam’ o simple ganas de presumir, pero es un relatillo de esos que uno escribe y luego guarda y olvida. En este, la nevada era uno de los protagonistas. Advierto que no es nada del otro mundo. Si alguien lo prefiere, puede saltarse todo lo que viene ahora después en cursiva.
Ah, por favor, agradecería no hubiera comentarios ni crítica literaria posterior. Sé cuán malo soy en lo de juntar palabras y me sonrojaría que alguien pudiera decir lo contrario, llevado de su benevolencia.
Os quiero, os abrazo y os necesito. Sois los primeros -si alguien lo lee- en conocer el pestiño.
La sala, recibidor, estancia, comedor, todo en uno, da al patio por un viejo portón de madera, del que en esta época del año sólo se abre el postiguillo, y éste a su vez se cierra antes de sol puesto huyendo del frío. La sala permanece en una más que discreta penumbra a la que sólo llega un mínimo resplandor que entra de la débil iluminación de la calle por el ventanuco de la cocina colindante y el pequeño triángulo de luz que dibuja en el suelo la puerta de la alcoba de Rosalía.
Se oye incansable el trastrás-trastrás incansable de su máquina de coser. Algún día no le cabe su pena de mocita solterona en el alma y clava en el aire a cada rato el cuchillo de un suspiro. Sólo una mirada morosa que le dediquen o el alegre tintineo de las monedas, al pagarle una labor, hacen que luego tararee muy bajito, hurtando la voz como si fuera pecado, siempre la misma copla ‘¿Qué tiene la Zarzamora, que a todas horas, llora que llora…?’
- ‘Buenas tardes’. No le ha oído nadie. La puerta de la casa en los pueblos siempre está abierta. José Antonio -quién no le pone ese nombre a un niño que ha nacido recién comenzados los años cuarenta- salió de casa frotándose las manos. Hace un frío tremendo contra el que poco puede hacer su tabardo de borrilla, al que nadie está acostumbrado. Ha entrado como todos los días, hoy más encogido por el frío, pero jubiloso por ser portador de la gran noticia.
- ‘Buenas tardes’, repite ya a la misma puerta de la alcoba, la muchacha es mocita vieja, y la alcoba es su santuario. Nadie, salvo un sacerdote que portara los sacramentos u otra mujer, para una prueba, para un cotilleo, puede traspasar el cristal invisible de la urna que encierra su virginidad. Rosalía para un momento la máquina.
- ‘¿Joselito? ¿Eres tú, niño?. Enciende la lamparita de la máquina’.
- ‘Está nevando Rosa’, es la respuesta del futuro mecanógrafo.
- ‘¿Qué dices?, anda, déjate de tonterías, mira la página que tienes que escribir hoy, y procura usar mucho el retroceso, que luego el Serafín me riñe a mí cuando ve tus cuartillas con muchos borrones. ¿Cuándo has visto que nieve en Torralba? Frío sí que hace’.
- ‘Que está nevando, Rosa, de verdad, te lo juro, que está nevando’.
Se asoma Rosalía a la puerta de la alcoba, ensanchando el haz de luz que proyecta su lámpara con pantalla de porcelana sobre su tarea de costura, – ‘¿Qué está nevando?, anda, anda, chiquillo, nevando, quita, quita’.
No es tan fácil que Rosalía se asome a la puerta de la calle sin mirarse en el espejo, repintarse un poco sus desaparecidas cejas y darse unos leves achuchones hacia arriba en su media melena de sota de naipes, cada vez con menos pelo. Por eso, como le vence la curiosidad de la novelería, desaparece un momento, hace más agudo el cuchillo de luz al entrecerrar la puerta de la alcoba, se mira rauda en el espejo pitiñoso y no muy limpio que corona el palanganero, y cayendo en la cuenta de que ya está más que oscurecido y que la bombilla del alumbrado público, ninguna potencia lumínica por cierto, cae a más de veinte metros de su fachada, se echa una toca de punto por los hombros y por fin se asoma a contemplar el fenómeno.
Toda la calle es ya como un río de algodón blanco. La nieve ha ocultado el empedrado irregular, que tan sólo se adivina en forma de espuma desdibujada. El naranjo de la plazuela del Santo, que ella suele ver desde su ventana, se ha cubierto como de un cándido plumón. Como es mocita y pierde, no hace aspavientos ni grita de alborozo ni sorpresa que es lo que le pide el cuerpo. Pero se queda un rato viendo caer los copos que descienden con su siseo casi imperceptible.
- ‘Sí que está nevando, qué cosa más rara. Ea, Joselito, que tienes que hacer tus dos cuartillas’, dice entrando muy a su pesar, con un revoloteo de pajarillos en el pecho, mientras el chaval se resiste a sentarse a la tarea, deslumbrado por un espectáculo inusitado, sin igual, que graba en sus retinas porque sabe que no va a volver a gozar de él en mucho tiempo, quizás nunca más en su vida.
Serafín vuelve tarde cada noche, después de dejar durante dos horas o las que caigan, las pestañas en las facturas enrevesadas de la tienda de Salvador, en los albaranes de los proveedores, casi ilegibles porque el papel carbón del que han nacido es ya una besana negra de surcos marcados y estériles, en los manchados papeles de envolver que cortados en octava, utiliza el tendero para apuntar las pequeñas deudas de las clientas que merecen su crédito. Sumas y restas, tantos por ciento y más sumas y más repasos, una, dos veces, para asegurar cada resultado. En el reverso de algún papel usado, en algún sobre cortado que se aprovecha para escribir por su interior, Serafín pergeña los datos de un pedido, o el borrador de una carta comercial, que luego, al llegar a casa escribirá en la misma máquina que ahora anda aporreando José Antonio, cansado ya de repetir una y otra vez “esa casa”, “esa casa”.
Hoy ha vuelto más temprano con la novedad de la nevada y golpea repetidamente con los pies en el suelo junto a la puerta, para despojarse de algo de nieve que pueda haber quedado en sus zapatos y para ahuyentar con los golpes el frío que se le ha instalado en los pies durante la sentada en la trastienda haciendo números.
- ‘Nevando en este pueblo, el tiempo está loco’, ha dicho como toda forma de saludo.
Por encima del hombro del muchacho, mira la cuartilla mecanografiada a la que sólo le faltan un par de renglones.
- ‘Para casa, hijo, que hoy hace mucho frío para escribir a máquina a estas horas’, dice despidiendo al aprendiz de oficinista.
En la noche cerrada , total, no son más que las ocho en el reloj débilmente iluminado de la parroquia y es invierno, superado el momento de admiración, de estupor que la nieve ha despertado en el vecindario, se ha desplegado un armiño de silencio sobre el pueblo. Todavía se asoma alguna cabeza por algún postigo entreabierto, como para convencerse del milagro y se esconde presurosa porque el frío ha hecho inhóspita la calle como nunca.
José Antonio, nuestro pequeño héroe, ha dado un pequeño rodeo para acercarse hasta la vaquería del “Torcío” y allí ha recogido la lechera de aluminio con el litro y medio de leche que ha de estirarse para un postre humilde de sopas de leche calientes después de la cena y para acompañar por la mañana el brebaje llamado café, oscuro porque se hizo con cereales muy tostados antes de molerse.
Hola a todos. Yamayor, espero que tu ausencia sea por el frío o algo similar.
Nita, mi niña, yo no me opongo a la confraternización, ni mucho menos. Digo que no estoy predispuesta, lo cual no quiere decir que si se produjera no fuera. Y, menos por el aspecto físico que tengamos. Del mío no me puedo quejar para mi edad. Es el de una señora mayor, de 1.62 de estatura , talla 44, que todavía camina erguida sobre unos tacones de 6-8 cm y facciones más bien correctas. Con escasas arrugas y la relajación de tejidos propias de la edad, que personalmente me parece peor que las arrugas.
Estaría bien lo del pase de modelos porque se ajustaría a la realidad. Es decir, no se limitaría a jóvenes espectaculares, la mayoría de ellos debido a las manos de los cirujanos plásticos, dietas espartanas y horas y más horas de gimnasio. Seríamos un grupo de personas heterogéneo que se podría tomar cómo muestra representativa de nuestra sociedad, por la diferencia de edades.
Lo que digo es que se podría perder el encanto del anonimato. Que a mi juicio existe.
Y la idea de que la posible reunión se haga pagando cada uno su consumición me parece lo más correcto.
Mariquilla, no me des las gracias. Dame noticias cuando las tengas y conserva el ánimo. Mucho ánimo, que seguro que la cosa se resolverá con satisfacción. Además, sé que estarás haciendo de tripas corazón para que tu niña no se deprima demasiado. Espero que tengas un hombro fuerte dónde apoyarte. Sabes que tengo un hijo de 23 años. Me pongo en tu piel y no puedo más que decirte lo de siempre: Aquí me tienes.
Besos para todos.
No he tenido la fortuna –por lo insólito– de ver nevar en Sevilla en esta ocasión. Sólo me gusta “ver nevar”. No me hace disfrutar especialmente ni el paisaje nevado ni –mucho menos– el paisaje urbano posterior a la nevada. Como decía Rocío, es feo y sucio. Y, además, peligroso.
Sí viví la del 54, el 2 de febrero, antagónica con la Candelaria que se celebra en esa fecha. Cinco dedos de nieve sobre las calles y tejados de nuestra ciudad era algo nuevo, distinto, casi irrepetible, como viene demostranto el paso del tiempo. Pero no tengo de esas impresiones infantiles los recuerdos que puedan tener otras personas de mi edad . Nuestras circunstancias familiares eran tristes. Casi exactamente un año antes –hoy se cumplen 57 años– mi madre se había marchado por caminos celestiales.
Pero sí me parece oportuno dejar constancia de una diferencia que observo cuando veo las imágenes de la tele con motivo de las actuales nevadas: se insiste en las consecuencias sobre los automóviles, cubiertos e inmovilizados. En aquélla ocasión este problema era pequeño… porque había muy pocos coches. Y la mayoría de los que había eran propiedad de personas que tenían también unas casas que les permitían albergarlos en sus propias “cocheras”.
Demos gracias por tener el problema de que la nieve cubra nuestro coche… porque es señal de que tenemos coche.
Nita: no sé si has leído mi comentario anterior, querida paisana. Sí que nevó, y en condiciones, en Lora. A mí sí me cogió allí. La nieve llegó a cuajar durante un rato y el pueblo estaba bellísimo con los tejados cubiertos de color blanco. La verdad es que, por esos motivos simples y deliciosos que a veces nos ofrece la vida, se notaba que la gente estaba contenta. Acaso feliz.
Abrazos para tí y para toda la Tribu.
Os copio unos consejos médicos que me han llegado por correo electrónico, no se si son muy prácticos, pero a mí me han resultado por lo menos curiosos.
CONSEJOS A CARGO DE UN MÉDICO PORTUGUÉS PRÁCTICO Y SABIO
(‘Hay que disfrutar de la vida.’)
1. Los ejercicios cardiovasculares prolongan la vida. ¿Es verdad?
Su corazón fue hecho para latir un determinado número de veces… y
basta. No desperdicie esos latidos en ejercicios, porque todo se
gasta. Acelerar su corazón no hará que usted viva más; sería como
decir que usted prolonga la vida de su coche conduciendo más deprisa
y dando acelerones. ¿Quiere vivir más?, pues duerma unas buenas
siestas.
2. ¿Debo dejar las carnes rojas y comer más frutas y vegetales?
Haga lo que quiera, pero usted tiene que entender la lógica de la
eficiencia. ¿Qué come la vaca?… Alfalfa. ¿Qué es la alfalfa?… Un
vegetal. Pues bien, entonces, un bistec no es nada más que un
mecanismo eficiente de poner vegetales en su sistema. Si su
organismo, necesita granos o pienso compuesto, coma pollo.
3. ¿Debo reducir el consumo de alcohol?
De ninguna manera. El vino está hecho de fruta. El coñac, por
ejemplo, es un vino destilado. Todo esto significa que se saca el
agua de la fruta de manera que usted obtiene el mayor provecho de
ella. La cerveza también está hecha a base de vegetales. Puede
darle.
4. ¿Cuáles son las ventajas de un programa regular de ejercicios?
La filosofía es que, si no le duele, están bien.
5. ¿Son perjudiciales los fritos?
Usted mismo… Hoy en día la comida se fríe con aceite vegetal y,
por tanto, queda impregnada en aceite vegetal. ¿Cómo puede ser
perjudicial ingerir vegetales?
6. ¿Ayudan las flexiones a reducir la grasa?
Absolutamente, no. Ejercitar un músculo solamente hace que éste
aumente de tamaño.
7. ¿Hace daño el chocolate?
Pero, ¡hombre de Dios! No sea tonto. El chocolate es cacao, y el
cacao es otro vegetal. Por tanto, el chocolate es una comida buena
para ser feliz.
Y acuérdese: la vida no debe ser un viaje hacia la tumba con la
intención de llegar a ella con un cuerpo atrayente y bien
conservado. Es mejor ajustar los pies en los estribos, cerveza en
una mano, un buen aperitivo en la otra, mucho, mucho sexo, un cuerpo
totalmente gastado y usado, y gritar: ‘¡Valió la pena! ¡Qué viaje!’
POSDATA: SI CAMINAR FUERA SALUDABLE, EL CARTERO SERÍA INMORTAL.
El casero no se pronuncia sobre los parecidos, tan mal ha ido la cosa?
Que tengais muy buen dia, besoss
Jolín Yamayor, mira que no dejarnos comentar…Yo soy como Mariquilla educaíta y obediente y no lo voy a hacer, pero no es por falta de ganas.
Viejo, aunque pasen muchos años estas efemérides, que se dice, siempre son dolorosas…mil besos y un achuchón.
Alguien puede decirme, ¿cómo me he venido a vivir a la Tierra de María Santísima, y me he traido el agua y el viento algecireños y la nieve granaína? ¡Que jartible está el tiempo!
Nita, no sé si es muy científico lo que nos mandas, pero relaja mucho…lo malo es que yo cuando me pongo a régimen, me pongo. Y aunque ya soy más mayor, y hay cosas que van pasando, mi lema era “siempre se puede perder un kilo más” y “el pantalón imposible no va a poder conmigo” Ya sé, ya sé, que no es bueno ni saludable…
Bueno, aunque aquí no se dé mucho, yo ya estoy escuchando Carnavales, que soy como los turroneros y tengo para todas las fiestas. Si no me equivoco el viernes va al Falla una agrupación sevillana. A lo mejor hay suerte.
Me voy con mis obligaciones a la calle…¡vaya día!
Besitos a todos.
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‘Respon’, mi niña, gracias por echarme de menos.
Viejo, mi amigo, mi hermano, hace cuatro días se cumplieron 53 años que mi madre se fue a los mismos jardines que la tuya. Quién te dice que no son amigas también. Enero es bien cabrón.
Nita, en internet circula mucho enjuague y mucho médico, psiquiatra, cura de almas y charlatanes anónimos que mezclan las jorras con las parías. Muchas de las afirmaciones que nos has dejado tienen su intríngulis: su poquito de verdad y su mucho de guasa, por decir algo suave. No voy a refutarlas una por una, pero mejor hacer caso a quien te dice las cosas cara a cara, con responsabilidad y con vergüenza. Por ejemplo, tu médico en quien confías.
María, Mariquilla del alma, aquí nos tienes y lo sabes. Adelántanos cuando puedas, si quieres, informes sobre tu heredera, a quien hemos adoptado todos un poquito en nuestro corazón. Tal vez Respondona, o yo, o alguien que sepa, te ayuda a ver con más y mejor luz.
Concha, ¿y ese chaval al que no le gustan los yogures -seguro que sí las yogurinas- qué tal se defiende? Te queremos, os queremos y lo sabes.
LuisM, respetamos tu silencio, pero también sabes que estamos aquí.
Queridos, que el dios de la lluvia haga florecer vuestros deseos.
Mariquilla: Somos nosotros los que tenemos que agradecerte que nos tengas en tanta estima como para haber decidido ir saltándote –poco a poco– tu propósito inicial de “cortarte la coleta” como miembro de la tribu.
Sigue así –poco a poco– o pega el salto de una vez, como quieras. Pero de la tribu serás siempre. Y en ella te esperamos. Y si vienes con tu hija, doble alegría!
¡Ah!, y la próxima vez, sin el ex-, por favor…
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¡Qué bueno, Nita!. Me he reído a gusto, tanto que lo voy a copiar y a enviar a algunos amigos.
Claro que los consejos serán de un portugués quiropráctico y viejo (por eso la suposición de sabio: vejez = sabiduría, dicen).
Pero ha estado estupendo que lo pusieras.
Ya dije que entre los médicos hay mucho humanista. Aquí tenemos el ejemplo en Yamayor. Que sepas que me tenías preocupada. Viejo, ¡cuánta razón tienes!. Ojalá todos nuestros problemas fueran debido a que una nevada nos descompone el coche. A mí ni eso, porque no lo tengo.
Besos
Me apresuro a agradecer el achuchón de Rocío, cálido y acogedor, y el título de fraternidad de Yamayor, mi admirado Yamayor, con quien espero que tantas coincidencias puedan resultar premonitorias de algo bueno.
En un mundo frío –que va resultando inhóspito–, egoísta –porque se ignora al prójimo– y materialista –porque olvidamos al espíritu– nuestra tribu representa el oasis salvador para la vivencia humana. Porque de sentida humanidad rebosan las palabras –las que se leen y las que se intuyen porque llegarán– que cruzan el aire de la tribu hasta llegar al corazón de quien las necesita.
Gracias a todos por ser como sois.
Mariquilla:
No solo te nombro en mis mensajes, sino, que no te nombro más porque no quiero hacerme pesado. Parece mentira que – sin conocernos- te hayas “colado” así en nuestros corazones. Creo que eres una buena persona y por eso te mereces que ese Dios en el que yo no creo porque cuando creía un poco me decepcionó – y me sigue decepcionando – bastante, te mereces, decía, que ese Dios te echara una manita y se olvidara de tanto boato y de tanto política en las manifestaciones de sus representantes en este Planeta. Si el arco iris de la esperanza se empezara a dibujar en tu horizonte y en el de tu hija, si el sol empezara a salir de nuevo en tu vida, hasta yo, que no creo, sería capaz de elevar una oración a ese Dios en el que tú cres y además, decirle: “Amigo mío, esta vez te has comportao, ¡ole tus cojones!”. Lo prometo.
Mientras tanto, te quiero ver igual de dicharachera que cuando te conocí en la Tribu y quiero que le transmitas lo mismo a tu hija.
Un beso, Mariquilla y otro para tu hija.
*Un deseo: Comprendo que haya personas que no piensen como yo, pero este es un mensaje escrito desde el corazón para Mariquilla. Gracias.
Yamayor, vaya con las coincidencias…que capullas que son a veces, con perdón. Para ti también mi abrazo, que yo también estaba buscando…
Nuestros compañeros de enfermos los tenemos un poco perdidos… a ver si vuelven a darnos referencias. María, Mariquilla…te sigo esperando eh? Las cosas tristes también hay que contarlas, no se pueden quedar dentro.
Viejo, que hay más gente buena de la que parece, lo que pasa es que no hacen ruido. Aunque hay que reconocer que aqui, tanto los fijos en plantilla como los que van llegando, son de una calidad…¡que ya se quisiera en otras partes!
Ahora es cuando toca pedir…me han dicho en Cáritas, las de mi pueblo y las de Algeciras, que bueno, que hacen falta alimentos, que se recogió mucho en Navidad pero que hay mucha demanda. Ropa de abrigo también…. Ya sé que cada uno lleva lo suyo…pero bueno…si podéis…
Mil besitos…Casero…¿un abrazo?