El Rey pide un gran pacto; algunos partidos solicitan un gran pacto; otras tantas instituciones suplican un gran pacto. Entiéndase gran pacto de Estado entre los partidos mayoritarios españoles para salir de la grave crisis económica en la que nos encontramos sumidos desde hace un par de años y que no se le ve fin. Creo recordar que el mismo partido socialista en el Gobierno solicitó ese pacto de Estado –más bien de no agresión- para salir airoso cuanto antes y acometer las reformas que tengan que acometerse. Pero todavía no sé para qué puede servir ese gran pacto si el Gobierno cuenta con los instrumentos necesarios para acometer las reformas económicas necesarias para llevarlas a cabo. Y entonces me confundo. Y no se si oigo a Encarnita Polo cantando el Paco, Paco, Paco que mi Paco… o a Zapatero solicitando el pacto, pacto, pacto que mi pacto…
Entiendo que desde el gobierno y otras instancias se pida una cierta sintonía de Estado para salvar a España de mayores desastres, sobre todo a nivel internacional. La imagen que estamos dando en el exterior es de país de tercera división. Y eso no es por culpa de nadie más que del presidente del Gobierno quien pretende que otros países más serios se traguen las patrañas que nos cuenta en territorio propio. El descrédito se lo ha ganado Zapatero a pulso y no es de extrañar que se lo tomen por el pito de un sereno en las publicaciones económicas más serias y respetadas de los países más industrializados. Léase The Economist. Eso genera desconfianza en los países –estamos en economía global- que nos compran muchas mercancías y genera desconfianza en los mercados monetarios internacionales, que nos compran deuda o que podrían invertir en España. Con esa desconfianza se consiguen dos cosas: que nos cobren más cara nuestra deuda, nos exijan más garantías para vender fuera y compren más barato los inversores o, por el contrario, que se retiren de España. Y las dos consecuencias son malas. Muy malas.
Es verdad que la recesión económica está remitiendo. Y los datos estadísticos así lo confirman. Posiblemente, si sigue la tendencia de los últimos trimestres, después de marzo nuestra economía habrá generado un saldo positivo. Pequeño, pero, oigan, positivo. Y eso es bueno. Lo que no se puede asegurar es que la economía crezca lo suficiente para generar empleo neto hasta el 2012 y a partir de ahí lo haría muy lentamente. Se genera empleo neto, según la ciencia económica, cuando la economía crece por encima del 1,9 por ciento. Por eso se requieren unas reformas estructurales fuertes. Estamos ya acariciando la de las pensiones. Pero ahí están pendientes las laborales. Y de aquí se siguen otras muchas, como la de administraciones públicas, educación, justicia, sanidad y un largo etcétera.
Visto lo visto hasta la fecha, ¿creen ustedes que este Gobierno tiene predicamento para realizar todas estas reformas? ¿Que goza de la confianza y credibilidad que se necesitan para acometerlas? ¿Con qué garantías de éxito se puede pedir un pacto de Estado? Y, a todo esto, ¿Dónde está Andalucía, que no la veo, en los grandes retos a los que se enfrenta este país?