Como todos ustedes sabrán una de las carencias más importantes que padecemos en nuestra economía es la falta de liquidez. No hay disponibilidad de dinero en efectivo para hacer frente a lo que sea menester: pago de deudas, hacer inversiones etc. Y esto sucede tanto en el sector público como en el privado. Tanto en el sistema financiero como en la empresa mediana, grande o pequeña. Como también sabrán uno de los peores pagadores son las administraciones públicas. En primer lugar los ayuntamientos y después las Comunidades Autónomas. Por eso la medida que ha tomado el Gobierno viene como agua de mayo, aunque sea en marzo. Esta decisión del Consejo de Ministros del viernes significa que los proveedores de las administraciones podrán cobrar sus facturas directamente en las ventanillas de las entidades financieras gracias a un acuerdo con el Instituto de Crédito Oficial (ICO). Y el procedimiento es inteligente, no vaya a ser que un ayuntamiento o una comunidad reciban el dinero del Estado y lo dedique a otra cosa distinta. Ya hay que ponerse serios.
Y es fundamental que los proveedores –fundamentalmente pymes- puedan recibir ese dinero por que de esta forma podrán seguir manteniendo su actividad. Podrán saldar, igualmente, sus deudas con otras empresas y con sus bancos, y a su vez los bancos también ingresar dinero líquido y podrán seguir descontando papel comercial a sus clientes empresariales, que hasta la fecha les tenían cortado el grifo. Es difícil saber lo que adeudan las administraciones, pero los cálculos del Gobierno van desde los 30.000 hasta los 50.000 millones de euros. Supongamos que sean sólo 10.000 millones. Una inyección de este calibre en la economía productiva supondrá un balón de oxígeno muy interesante y, desde luego, con efecto multiplicador para el sistema.
Toca el turno a las administraciones -inicialmente a los ayuntamientos- para que presenten sus facturas pendientes al Gobierno y luego se puedan casar con las que presenten los proveedores. No ha sido todavía explicado el funcionamiento de pago entre la Administración Central y las locales, pero supongo que se descontará el importe de las facturas pendientes de pago a dichas administraciones de los Presupuestos Generales del Estado. Y luego esas administraciones tendrán que pechar con los ingresos que les queden para hacer sus presupuestos. Y ahí habrá recortes. A esto se llama corresponsabilidad fiscal, es decir que cada cual sea responsable de sus cuentas ante sus ciudadanos.
2 Comentarios
Estimado Fernando,
me remito a un articulo suyo del 2011, donde ponia usted que la empresa Bogaris era el oregano del monte. Creo que poco despues ha visto usted y el resto de la poblacion andaluza de donde le viene el dinero a la empresa Bogaris y que a parte de devolverle el dinero de las arcas publicas a sus amiguetes politicos que se lo han dado antes 10 Millones de Euros enmascarados en ayudas a empresas con viabilidad – con ese dinero luego hunden a empresas privadas, pequeñas subcontratas y proveedores. Deberia de tener usted la grandeza de escribir la segunda parte de ese articulo que redacto – seguramente le sorprendio a usted que una empresa en mitad de la crisis pudiese seguir adelante – ahora sabemos todos por que sigue adelanten – son como Robin Hood a la inversa le roban el dinero a los pobres para darselo a sus mentores politicos ricos.
Empieze usted a cambiar nuestra Andalucia – rectificando su articulo!
Si cada uno de nosotros pone un granito de arena pronto Andalucia llegará a ser lo que se merece.
Su Jose Bareda
Estimado Jose,
Es usted un buen provocador con su petición. He de decirle, primero, que intento -y creo que lo consigo- poner mi granito de arena para que Andalucía mejore. Sin complejos y sin miedos. Y desde hace años. Segundo, lo mismo que me referí a Bogaris como ejemplo de oregano en el monte en momentos en los que nadie apuesta empresarialmente, estaría encantado de escribir lo contrario, si tuviera la información suficiente y confirmada sobre los hechos que usted denuncia. Y, de confirmarse, seguramente tendría que escribir de la mayor parte de las empresas contratistas con la administración que se han hecho medianas o grandes en los diez últimos años.