Gadafi es un dictador, eso está claro. Y aunque parezca algo pirado, desde luego es bastante listo. Occidente –España incluida- le ha estado vendiendo armas durante años. Hace unas semanas, la población civil –reunida en varios clanes- se sumó a la corriente de casi todos los países árabes que reclaman más derechos, más libertad y exige la salida de dictadores. Gadafi se enfrentó a la población y comenzó una especie de guerra civil. Tenían armas. En Egipto estuvo a punto de ocurrir lo mismo, pero la presión internacional pudo con Mubarak. No sabemos que ocurrirá en Yemen, en Argelia, en Siria. El Rey de Marruecos parece que está tomando la línea de las reformas.
La ONU ha decidido intervenir para evitar una masacre. Parece que no pretende acabar con el dictador. Pero eso es muy difícil en un país en guerra. Cuando se interviene militarmente de esta forma –no ha ocurrido con genocidios impresionantes en otros países de África- tiene que haber un plan preestablecido. Y desde luego, la adquisición de recursos para que se paguen los gastos de esta guerra. Es de suponer que el petróleo libio será el pagador, pero no sabemos si Gadafi se irá o no. Tampoco entiendo muy bien qué pinta España en todo esto. Y menos el Gobierno de Zapatero que nos sacó de Irak y que promueve la Alianza de las Civilizaciones. ¿Tenemos derecho a inmiscuirnos en un asunto interno de otro país? Yo creo que sí puede haber motivos, pero no he logrado comprender todavía por qué en Libia sí y no en otros países. Lo que no podemos hacer es implantar la democracia por la fuerza. Eso va contra la misma esencia de la democracia. Y no creo que en un país dividido en clanes quieran una democracia como nosotros la entendemos. Querrán un buen gobernante, que administre con justicia, en paz y libertad. Que no es poco.
No estaría mal que, al igual que los países occidentales se replantean la seguridad de sus centrales nucleares con motivo del accidente en Japón, también nos replanteemos nuestra política de intervención u apoyo a países donde no se respetan los derechos fundamentales. Se que no es asunto fácil y esto lo tienen que saber ustedes. En esos países, en ocasiones, es mejor un gobernante autoritario y corrupto que de cierta estabilidad, a un gobernante que genere el caos. Quienes hayan viajado a esos países me entenderán. Y esto se permite porque falta unidad de acción en la ONU y cada país busca su propio interés. Empecemos Occidente a ser un poco más civilizados y éticos.
4 Comentarios
…… pues yo tampco comprendo nada, estoy harta de preguntar lo de las resoluciones y nadie me aclara, de verdad, si pueden comparse nuestras intervenciones aqui y en Irak, agradeceré respuestas
La diferencia radica en la legalidad internacional de la intervención: En Irak se actuó sin legitimación al no haber una resolución de la ONU. En Libia, al no ejercer Rusia y China su derecho al veto como en Irak, la Resolución ha prosperado luego la actuación basada en dicha resolución tiene legitimación internacional. Es una cuestión formal, ya que en el fondo es lo mismo, intervenir en un país extranjero. El problema radica también en la importancia que tiene la existencia de la ONU, ya que si no se le hace caso es pero. Siempre debe haber un organismo internacional que permita un cierto grado de intervención
Siendo este formalismo cierto, es un formalismo. El que unos señores se reunan para decidir si intervienen o no en una guerra, no legitima la bondad o aberración de esa decisión. Como decía en el post, puede haber casos de legítima necesidad, como podría haber sido en la matanza racial de Ruanda.
Querido Fernando: ¿No sería mejor dejar a Gadafi que se entienda con los suyos?.Vamos a ayudar a echar a Gadafi y a lo mejor se nos meten los islamistas radicales y va a ser peor. Ojo que estan muy cerquita y son muy peligrosos.Un abrazo