El título es el de una película tipo el bueno, el malo y el feo
o algo así. Pero es que desgraciadamente lo que ha venido sucediendo en el
sistema financiero español desde que se sintieron los primeros síntomas del
excesivo riesgo inmobiliario hasta el viernes pasado es un continuo
despropósito. Durante años no se hizo absolutamente nada, como demostraré
enseguida. Luego vino un proceso de concentración pensado con los pies. Y solo
en estos últimos meses están llegando medidas contundentes encaminadas a poner
un supuesto orden definitivo. Aunque ya saben que en esta vida lo único
definitivo es la muerte. Siento que suene tan tétrico, pero es la pura
realidad. El hecho de que el Estado haya tenido que entrar a rescatar a Bankia
es la demostración de todo lo anterior.
El cogollo lo pone de manifiesto el siempre lúcido profesor
del IESE Pablo Fernández en un artículo sencillo pero contundente escrito el
pasado mes de abril. Se limita a recoger las cartas enviadas por el colectivo
de inspectores del Banco de España al ministro de Economía en 2005 y 2006,
Pedro Solbes. Ahí se detallan los riesgos sistémicos que puede ocasionar la
concesión desmedida de hipotecas sobre viviendas y suelos. Y se han cumplido las
denuncias de entonces a la perfección. ¿Qué se hizo entonces? Nada de nada.
¿Qué se hizo después? Prácticamente nada. El profesor Fernández va recogiendo
los datos a los que todo el mundo tiene acceso, sobre concesión de hipotecas,
endeudamiento, mora, paro etc. Y las peores previsiones se cumplen. Al mismo
tiempo va recogiendo todas las declaraciones de Pedro Solbes, José Luis
Rodríguez Zapatero, Elena Salgado, Miguel Ángel Fernández Ordoñez, Jaime
Caruana etc. ¿Y qué dicen? Pues nada, que tenemos el mejor sistema financiero
del mundo mundial. Todo en orden.
Luego llegan los procesos de concentración de cajas. Es
decir, unir a casi todas las cajas malas entre sí junto con todos los
responsables de que esas entidades hubieran llegado a un estado de quiebra.
¿Resultado? Unas entidades mayores, con más riesgo y con los mismos gestores de
antes. ¿Quiénes son los responsables de tamaño desaguisado? Todos y ninguno.
Esto es como Fuenteovejuna, todos a una. Pero es bastante evidente. No sé hasta
donde llegaremos con la nueva reforma del ministros de Guindos, pero desde
luego, no se ha quedado quieto para ver cómo se hunde el sistema. Y desde
luego, lo está cambiando de arriba hacia abajo. Y para eso –en el momento
actual- hace falta dinero público. Como ha sucedido en la mayor parte de los
países europeos. Rasgarse las vestiduras por esto es una hipocresía por parte
de todos los agentes, made in Fuenteovejuna, implicados en esta película.
Deberían de marcharse a sus respectivas casas. Feliz domingo.
Creo que ABC ha dado suficiente información sobre el proceso de rescate de Bankia como para que tengamos una opinión formada sobre la conveniencia o no de esta operación. ¿Está conforme con el rescate? ¿Por qué? Creo, no obstante, que el Gobierno tienen que explicar lo que está haciendo. Sin duda lo hará mañana en el consejo de ministros. Hay cierta confusión entre la opinión pública. De hecho ha salido alguien de Cáritas -no sé porqué se meten a opinar de esto- diciendo que les parece una salvajada. Le diré al señor de Cáritas -con todo respeto- que ha dicho esto que si hubieran dejado quebrar a Bankia, el desastre hubiera sido mucho mayor. A nadie le gusta un rescate público, pero es la solución menos traumática. Y no se olviden que las cajas eran entidades de carácter público. No quería IU una entidad pública. Ea, pues ahí la tienen. Pero, por favor, todos los políticos fuera del consejo. Solo profesionales.
Me gustaría saber su opinión sobre el nuevo gobierno de la Junta de Andalucía. Una coalición entre el PSOE e IU. Presidente, José Antonio Griñán; Vicepresidente y consejero de Gobernación, Diego Valderas (IU); consejera de Presidencia e Igualdad (Susana Díaz); el consejero de Economía, Innovación, Ciencia y Empleo -la macroconsejería-, para Antonio Avila; Hacienda y Administraciones Públicas para Carmen Martínez Aguayo; Sanidad y Bienestar Social para María José Montero; Agricultura, Pesca y Medio Ambiente -la otra macroconsejería- para Luis Planas; Mar Moreno en Educación; Luciano Alonso se queda con Cultura y Deporte; el fiscal Emilio Llera tendrá Justicia e Interior; Turismo y Comercio, para Rafael Rodríguez (IU) y Fomento y Vivienda para Elena Cortés (IU). Finalmente, el portavoz del gobierno será Miguel Angel Vázquez. Bueno. Antes de darme su opinión, le doy la mia. Avila es uno de los pilares de Griñan y se queda con el marrón de Empleo. Martínez Aguayo es la más preparada para lo que se avecina tanto por los recortes como por la renovación de la administraciones públicas. Continuidad también con la Sanidad y casi con Cultura y Deportes. Retroceso en Educación, cartera en la que ya estuvo Mar Moreno. Si le ha gustado lo que ha visto en años anteriores estará contento con lo dicho hasta ahora. Novedad en Agricultura -donde ya estuvo- con Luis Planas. Un tipo serio y con experiencia. Ni idea del fiscal en Justicia, pero todo parece indicar que también echará una mano a los temas judiciales pendientes con motivo de los ERE y demás. Presidencia e Igualdad siempre han sido temas de políticos puros, así es que imagino que si se quiere esto, Susana Díaz sabe como hacerlo. En fin, de cara al público general es más de lo mismo. De cara al partido socialista, Griñan se ha rodeado de sus fieles y creo que no gustará mucho en su partido, tanto en Andalucía como en Madrid. No se pueden esperar, por tanto, grandes novedades ni avances. Y en situacion de crisis parece, más bien, un atrincheramiento. Lo que hagan los consejeros de IU no tengo ni la menor idea. Ruido, desde luego, sí que harán. Ahora les toca a ustedes.
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El momento sociopolítico que estamos atravesando como
consecuencia de la profunda crisis económica y de las reformas que se requieren
para cambiar el signo de crecimiento se encuentran en un punto extremadamente
delicado. Quienes están al cabo de la situación económica sabían perfectamente
hace tiempo que España iba a caer en un periodo de recesión y que las tasas de
paro crecerían más. Sería por tanto hipócrita poner el grito en el cielo a raíz
de estas dos noticias que se han confirmado esta semana: que hemos entrado en
recesión y que el paro ha aumentado. Elementos que se viven con mayor
frustración en Andalucía puesto que las economías débiles sufren con mayor
virulencia las crisis. Además, el Gobierno ya avisó cuando tomó las riendas de
que esta situación se iba a producir. El momento es delicado porque la
calificación de nuestra deuda ha bajado a niveles tercermundistas, lo que
significa que la financiación que necesitamos para hacer nuestra travesía del
desierto va a ser más cara.
Alabo, por tanto, los anuncios realizados en el consejo de
ministros del pasado viernes en los que se nos decía que el Gobierno va a tener
que subir el IVA y los impuestos especiales el año próximo para hacer frente a
la menor recaudación. Al tiempo que se apuntaban las proyecciones de
recuperación económica para el próximo año y la creación de empleo para el
2014. Son noticias que no gustan a nadie, pero al menos dicen la verdad de la
situación. Y esto es lo que esperan los mercados: confianza en el futuro para
que nos puedan seguir prestando dinero. Y eso es lo que espera cualquier
persona no solo de sus gobernantes sino de cualquier hijo de vecino: que le
digan la verdad. Puede gustar o no, pero es la única norma de confianza que
existe en toda relación.
Mentir es decir o manifestar lo contrario de lo que se sabe,
se piensa o se cree. En una mentira hay una intención de engañar e inducir
al error. Desde el punto de vista institucional la mayor mentira del anterior
gobierno socialista fue la de decir en noviembre del 2011 que el déficit del
Estado terminaría en el 6 por ciento previsto. Y lo dijo no solo a todos los
españoles sino a toda Europa. Y esto nos está costando muy caro. Y el señor
Rubalcaba no puede seguir tapándose los ojos y los oídos con este tema. Dicho
esto, se ha criticado –con razón- que el actual gobierno del PP también haya
mentido cuando está tomando algunas medidas económicas que dijo que nunca
tomaría. La primera fue la subida repentina del IRPF. La última ha sido la
anunciada subida del IVA. Quiero pensar que no se trata de una mentira sino de
pura ignorancia de la situación real con la que se han encontrado. Y ante
hechos tozudos no hay más remedio que rectificar, aunque eso suponga que a uno
lo tachen de mentiroso. En todo caso, los portavoces del gobierno tendrían que
ser más cuidadosos con sus declaraciones para no inducir a error. Las cosas
verdaderas díganse como tales, las falsas igual y las que se ignoran pónganse
en duda. Pero es inadmisible que la mentira campe a sus anchas en el terreno
político y quede impune. No nos merecemos tanto maltrato.
Creado en Clave de luna | Etiquetada Andalucía, Gobierno, Griñán, impuestos, IVA, paro, PP, PSOE, Rajoy, Rubalcaba, Valderas |
Es muy fuerte que el exconsejero de Empleo de la Junta de Andalucía,Antonio Fernández, haya acabado en la cárcel por el caso de los ERE y de las adjudicaciones presuntamente arbitrarias de fondos públicos para ayudas a empresas. Es fuerte, en primer lugar, porque perder la libertad es privar de lo más básico a una persona. En segundo lugar, porque debe haber indicios suficientes para constatar que en Empleo se hicieron las cosas muy mal. Pero decir muy mal significa cometer –presuntamente- varios delitos no pequeños. Y en tercer lugar, porque el modo en que se distribuían los fondos públicos era conocido y, al parecer, consentido por una parte importante del consejo de gobierno de la Junta de Andalucía. Y esto es gravísimo. Es como si en lugar de Jaume Matas, ex presidente de Baleares, tengan que pasar por el juzgado todo el gobierno andaluz. Por razones distintas pero no por ello menos graves. La Justicia a veces es tremendamente dura, porque pone negro sobre blanco la gravedad de nuestras actuaciones, de las cuales no siempre somos conscientes, ya por ignorancia, cara dura, dejadez o acostumbramiento. Y es de suponer que tras Fernández se tomen nuevas declaraciones a otros ex consejeros. Los hechos son los suficientemente graves como para que tenga consecuencias políticas proporcionales, al margen de las que se refieren a la Justicia.
El pacto entre el PSOE e Izquierda Unida -y toda la federación de partidos que la componen- por el que el jueves se constituyó el Parlamento de Andalucía y, previsiblemente, el próximo gobierno de Andalucía tiene algunos requisitos que cumplir. Uno de ellos, que viene solicitado por el lado de la izquierda, es la creación de un banco público andaluz. Y eso llama poderosamente la atención, ya que hay infinidad de bancos públicos repartidos por toda la geografía andaluza en parques, jardines, plazas y bulevares. O quizá hemos leído mal el programa y con banco público si quiere dar a entender una entidad financiera nueva, de carácter público y con fondos públicos. Lo cual también extraña puesto que no es que el sector esté precisamente en un momento boyante ni que la Junta de Andalucía tenga fondos como para crear un banco. Ignoro ahora mismo si es posible, incluso, crear un banco de estas características.
En otro lado he leído que la coalición de izquierdas quiere crear un Instituto Público de Crédito andaluz para apoyar a pymes y autónomos. Es una idea realmente original. Si miran la experiencia de instituciones similares en Cataluña yla Comunidad Valencianacaerán en la cuenta de que han sido una auténtica ruina. O que muchas instituciones de crédito públicas –como las cajas de ahorros- han sido igualmente una auténtica ruina, y ahora estamos viendo los procesos de reconversión del sector que están suponiendo una sangría de dinero público, privado y de personal que tendrá que irse ala calle. Claro que quizá lo que hace falta para que triunfe un Instituto Público de Crédito es una gestión de izquierdas. No se en qué consiste esto, pero ahí debe de estar la razón por la que se han planteado la creación de algo similar.
Al querer constituir una institución de crédito pública de ayuda al tejido empresarial tenemos que dar por supuesto que la gestión realizada hasta ahora por la agencia pública IDEA ha sido un fracaso y quizá se quiere eliminar del mapa haciendo borrón y cuenta nueva. Lo cual no es del todo justo. Ignoro igualmente de dónde va a sacar el dinero esta institución financiera si ni siquiera a la Junta de Andalucía le dan casi crédito. Pero perdonen mi ironía, aunque fundamentada. Tendría que felicitar a los nuevos gobernantes de Andalucía, José Antonio Griñán y Diego Valderas, por su próxima investidura y desearles toda la suerte del mundo. Y lo deseo de corazón, a pesar de la ironía. Sobre todo pensando en los nueve millones de andaluces y en los 1,2 millones de parados.
Cuando un país soberano, como Argentina, presidido por una populista elegida por su pueblo, dedice robar una empresa a un país exterior, como el caso de YPF, ¿Qué se supone que debe hacer el país exterior? Osea, ¿España? ¿O es más bien la empresa en cuestión, es decir, Repsol, quien tiene que tomar cartas en el asunto? Si le sucede a una empresa, le pueden suceder a muchas otras. Algo parecido sucedió en Venezuela. Hace poco, en el aeropuerto de Tel Aviv, me encontré con un judio sefardí procedente de Venezuela. Allí era abogado y tenía algún negocio. Según me contó, se lo quitó todo el presidente Chavez, y ahí estaba limpiando la basura en el aeropuerto. Pues ya se ve que está cundiendo el ejemplo. La Cristina Kichner tiene muy malas ideas y mano muy larga. ¿Se les ocurre algo sensato que se pueda hacer con esta actuación?
¿A quién le importa lo que haga el Rey en su tiempo libre? Hombre, pues sí; no es indiferente tratándose de un jefe de Estado. Pero resulta un tanto hipócrita rasgarse las vestiduas porque el Rey de España se ha ido a cazar elefantes a un país africano. Los africanos pensarán que nos hemos vuelto locos. Y nos les falta razón. A los republicanos les debería resultar indiferente este asunto, puesto que no participan de la monarquia. Aunque curiosamente sean los que más leña al fuego echan. Y a los monarquicos les debería dar igual también, salvo aquellos más monarcas que el propio Rey, a quien podrían censurar por hacer lo que le apetece. D. Juan Carlos ya tiene una edad y, oigan, un capricho es un capricho, aunque la pieza sea un tanto voluminosa y cornuda.
No son ni uno ni dos quienes me han venido comentando que sus respectivas empresas y/o departamentos y/o agencias y/o consejerías de la Junta de Andalucía se gastaron y/o comprometieron todo el presupuesto del año 2012 en el primer trimestre. ¿Razón? Una esperada pérdida de las elecciones autonómicas y una actitud de que “al enemigo ni agua”. Pues va a resultar que con esta actitud irresponsable han metido ellos mismos al enemigo en casa. Y las restricciones que se aproximan en la Junta de Andalucía son fruto de su propia ineptitud. Qué pena de todo. Así nos va a lucir el pelo. Y luego leía hoy que Griñán ha prometido a los sindicatos que seguirá financiando sus actividades como hasta ahora para asegurar la paz social. Él sabrá. Ahora bien, si no hay dinero para dependencia, guarderías y otros menesteres que sepan que no es por culpa del Gobierno Central, si no por los distintos intereses de la Junta de Andalucía. Que en paz descanse. Se va a cumplir lo que dijo Alfonso Guerra cuando accedió al Gobierno de España hace ya unos cuantos años: a España no la va a reconocer ni la madre que la parió. Y a Andalucía, otro tanto de lo mismo.
Cerca del 97 por ciento de los concursos de acreedores terminan en liquidación, al menos en estos últimos cinco años de crisis económica. Han sido miles y miles las, sobre todo, pequeñas y medianas
empresas, que han desaparecido del tejido económico. Sin embargo, hay ese 3 por
ciento de sociedades que logran recuperarse y del que nadie habla. Y esto sí
que es noticia. Por eso les contaré lo sucedido con Derribos Pavón, empresa
radicada en la localidad sevillana de Bollullos y que opera en la provincia en el
sector de la construcción, el más dañado por la crisis y el que más empresas se
ha llevado por delante.
En marzo de 2010 se presentó la declaración de concurso voluntario de Derribos Pavón, con un pasivo cercano a los 2 millones de euros, una facturación de 1 millón de euros y unos 80 trabajadores en plantilla. Las causas para proceder de este modo son hoy muy evidentes: un desplome brutal de la actividad en el sector de la
construcción. Venía de facturar 4 millones en 2007 y la estructura de la empresa era demasiado pesada para la poca actividad. La empresa, además, no pudo sacar adelante un ERE por lo que no se pudo redimensionar la empresa de manera ordenada. El concurso cayó en el juzgado de instrucción número 1 de
Sevilla y en un único administrador concursal. La rapidez en la ejecución en
los plazos y en llegar a un acuerdo con los acreedores mientras se ponía en pie
un plan de viabilidad fueron cruciales. En septiembre de 2011 se aprobó el
convenio de acreedores, con una quita del 50 por ciento de la deuda, mientras
que el principal del resto se pagará en los próximos 6 años. La sentencia de
aprobación llegó a comienzos de 2012.
Ahora Derribos Pavón cuenta con 15 trabajadores fijos y algunos temporales en función de la cartera de obras. Ya da beneficios. Desde hace meses viene realizando algunas obras de derribos, en reformas de centros
comerciales o para vivienda, como las de Emvisesa en el barrio de San Bernardo. Al tratarse de una empresa familiar con una relación cercana y de 25 años con sus clientes, ha retenido a la mayor parte de los mismos. También ha enfocado su negocio aún más, externalizando operaciones que no sean clave ni se ajusten
a su reducida estructura productiva actual. En definitiva, se ha adaptado a las nuevas necesidades de un mercado más reducido y más especializado. A esta empresa –que es imagen de la pyme española- se puede aplicar aquello de renovarse o morir.